Seguidores

viernes, 24 de febrero de 2012

Un paseo por los recuerdos

El otro día pasé por la Glorieta de Quevedo. Iba a una entrevista de trabajo, a un intento de conseguir que la suerte en el tema laboral me cambiara un poco.

Glorieta de Quevedo -Madrid.


Sentada en un banco, esperando a que llegara la hora para entrar en el portal, con un sol radiante -de esos con los que últimamente parece obsequiarnos el invierno-, miraba mi CV. No pretendía repasar ni  tener fresca mis puntos fuertes. Después de tantas entrevista tengo claro que puedo y que no puedo hacer, para que y para que no valgo, mis puntos fuertes y puntos débiles. Simplemente revisaba los papeles que tenía en la carpeta y parecía que la última vez que lleve esa carpeta conmigo pretendía tener un buen arsenal de CVs imprimidos.

Mirando mi CV, me fijaba en mis últimas experiencias. Hubiese deseado cuando entré por primera vez a esa última empresa, que mi intuición no hubiese funcionado, que todo hubiese sido una anécdota divertida, y que la suerte hubiese cambiado. Cuando entre en esa empresa, no quiero decir nombre porque quienes me conozcan ya lo saben de sobra, entré por una sustitución. Era de esperar que aquello no duraría para siempre, pero irónicamente duro más de los estipulado, más de lo debido. Pero como pasaría siempre, nunca con final feliz. Es posible, aunque hoy día me parece algo imposible y que me provoca risa, que dentro de un tiempo -más bien años, que no meses- pueda prescindir de ese recuerdo,  o más bien que recordar ese trabajo no sea una tortura constante, que cada maldita cosa que veo me recuerde a ese trabajo. Y las entrevistas de trabajo obviamente no ayudan en ese deseo. Desearía de todo corazón pasar página y no seguir echando de menos lo que no debo. En la distancia y cuando no tienes nada más se ve todo con cierto halo de inocencia, cierta subjetividad creada por el final de algo que no querías que acabase. Pero aún con todo, pienso en lo peor que podría tener ese trabajo, esa empresa y aún así - bien se sabe que en todos lados cuecen habas y esta empresa no es distinta- sigo pensando que es raro encontrar empresas así, aunque tengan sus movidas y sus broncas.... sigue siendo un lugar muy agradable en donde trabajar.

Esa tarde sentí nostalgia. "Uno más en la lista" pensé. Otra experiencia más. Pero por algún motivo escrito en las estrellas o donde demonios sea, no es una experiencia más. Es una experiencia en sí misma. Recuerdo todo con perfecta nitidez. Como si fuera ayer cuando me despedí de mis antiguos compañeros. El tiempo todo lo cura, dicen. Bien lo sé por experiencia. Pero este paso del tiempo se hace eterno y muy pesado. Me cuestiono cada paso que doy y simplemente respiro profundo y sigo para alante. Que sea lo que Dios quiera, lo que tenga que ser.

Este país esta hundida en la mierda, con la crisis, el paro, la recesión y todo lo demás - no voy a entrar en detalles ni en politiqueos- es difícil seguir adelante. Una servidora, como otros 5 millones de personas, deseamos trabajar y no podemos. Estoy abierta a ofertas.

Glorieta de Cuatro Caminos-Madrid. De vuelta a casa.